Interesantísimo el post de Videojuegos y Sociedad sobre la polémica que se nos avecina a causa del hipotético racismo de Resident Evil 5. Como siempre, Daniel Jiménez amplía el radio de acción de su discurso y deja algo muy claro: que Resident Evil 5 sea o pueda ser racista (él no se pronuncia, porque no lo ha jugado) no implica que lo sea con una intención dañina, sino que su racismo puede venir dado por convenciones culturales: no olvidemos que Resident Evil 5 es un juego japonés, y allí la gente de raza negra resulta mucho más alienígena que en Europa o, por supuesto, Estados Unidos.
¿Mi opinión? Obviamente, habrá que jugarlo. Pero el texto de Eurogamer que cita Daniel revela algunas cuestiones incómodas: no todo el comportamiento salvaje e impropio de seres humanos que aparece en el juego lo llevan a cabo monstruos e infectados. El juego parece insistir a menudo en la imagen de África como un continente salvaje y lleno de odio hacia el hombre blanco, y no precisamente a causa de Umbrella. Del mismo modo, estoy convencido de que si hay un componente racista, proviene de desentendimientos históricos entre pueblos que han tenido un contacto real escaso, y no de una agenda oculta con intención de desprestigiar a una raza específica, aunque desde luego eso no debería disculpar nada. Veremos.