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La Conspiración Bourne: los problemas de la memoria
// Posteado por John Tones
August 3rd, 2008

He disfrutado mucho La Conspiración Bourne como un greatest hits de los grandes problemas y las grandes virtudes de la tendencia de los videojuegos, cada vez más acusada gracias a las bondades técnicas de la generación presente, a producir películas interactivas. La Conspiración Bourne es el juego de acción menos interactivo desde… bueno, desde Dragon’s Lair, podría decirse, porque no es sólo que los quick-time events sean constantes y solucionen narrativamente la práctica totalidad de los clímax del juego, sino que la parte más eminentemente jugable es linealísima, llena de obligaciones poco razonables, desde los clásicos muros invisibles a los giros de guión mal explicados porque se supone que el jugador ha visto la película y, por tanto, está para pocas monsergas.

Una chufa pues, ¿no?. Bueno, no exactamente. O al menos, no en los términos con los que se está poniendo a caldo al juego en publicaciones como Edge (previsible, por otra parte, teniendo en cuenta las obsesiones ludomaníacas que ha demostrado desde siempre la veterana publicación británica). La Conspiración Bourne es un juego linealísimo que depende siempre de un guion sumamente prefijado y del que no se sale (ni deja que el jugador se salga) ni por un instante. Pero esa es su opción, y no intenta hacer creer lo contrario en ningún momento: su naturaleza de recreación interactiva de una ficción previa congela claramente sus cordenadas narrativas, y quien acuda engañado a la propuesta de La Conspiración Bourne sólo podrá acusar de mentirosa a su propia ingenuidad, porque desde luego en Vivendi lo que han publicitado es una fotocopia de las emociones de la primera película de la Trilogía Bourne. Una trilogía que, como cualquier película, se disfruta en tercera persona. La Conspiración Bourne hace también ese papel, y propone al jugador-espectador replicar las secuencias más movidas del film, y volver a ser espectador de las potentes coreografías de combate y las ágiles correrías del agente desmemoriado. La Conspiración Bourne, pues, asume como un mero trámite la cuestión jugable, porque su intención es ubicar al espectador dentro de las peleas y los tiroteos… pero encargándose el propio juego de potenciar la espectacularidad y efectismo de la acción. Todos los esfuerzos del juego están orientados a camuflar el poco poder decisorio del jugador, y de hecho, no llegan a aburrir en ningún momento los enfrentamientos cuerpo a cuerpo a pesar de lo limitado del catálogo de golpes (uno rápido, otro más lento y contundente), ya que el motor gráfico de La Conspiración Bourne hace perfectamente su trabajo deconvencer al jugador que cada pelea es única… a pesar de que siempre sea la misma, a veces con enemigos más resistentes y a veces con enemigos más enclenques. Determinadas cuestiones que han engrandecido juegos recientes de similar mecánica (y no precisamente orientados al mercado hardcore: el extraordinario sistema de apuntado de un juego tan poco sospechoso de estar dirigido al nicho underground como Uncharted está a años luz de los ramplones, pero divertidos y descebrerados niveles de tiroteos de Bourne) quedan completamente de lado, en busca de un juego cuyo objetivo no es ser, como los torquemadas de rigor han querido ver, casual y sencillote. Sino, simplemente, proporcionar al jugador una experiencia muy próxima a la de ver una película en la que ya le viene todo hecho.

Desde luego, no es ese el ideal lúdico al que deberíamos aspirar. Pero si todos los juegos de mundos abiertísimos y sesenta horas de gameplay funcionaran con esta engrasadísima honestidad, quizás todos dormiríamos más tranquilos.





3 comentarios en “La Conspiración Bourne: los problemas de la memoria”

    morri :

    No lo he podido probar, así que no sabría decir si está sobrecargado de QTE o no. No me llama excesivamente la atención jugar a un Dragon’s Lair con mamporros, eso sí. Ojo, que a lo mejor luego pruebo la demo, me encanta y me lo acabo comprando.

    De todas formas, parece que con el nuevo Sonic Unleashed (hasta que se transforma en un enorme WTF erizo-lobo) habrá QTE hasta decir basta. Está de moda.


    Tones :

    Es el nuevo sigilo.


    htdreams :

    Yo probé la demo y no puedo estar más de acuerdo, es el nuevo dragons lair, con todo lo que eso supone y lo mejor es que, al igual que en aquel, no pretende ser otra cosa, asi que por mi bien.

    El problema que yo le veo (al menos en la demo) es que si uno no tiene reflejos de lince va a pasar más tiempo viendo la pantalla de carga que jugando, y eso si que no, asi no hay quien vea una peli :)


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