Salgo en El Cultural de El Mundo de esta semana como opinador acerca de los videojuegos, su importancia y su relación con otros medios como el cine. ¿Saben ya que los videojuegos tienen más ingresos al año que el cine? Se han quedado de piedra con el dato inédito, ¿eh? Bueno, pues así todo el rato. Me toca en el reportaje hacer de voz disonante ante cierto tono del artículo, triunfal y paternalista al mismo tiempo (aquello de “mi niño cómo ha crecido y qué guapo se ha puesto“). Dice así: “Para Berruezo el videojuego está en una fase “rudimentaria de su desarrollo. Alguna gente compara el momento actual con la aparición del cine sonoro. Este mundo se mueve muy rápido, nadie sabe lo que pasará en 10 ó 15 años y no comparto esa obsesión por tener reconocimiento artístico o salir en el telediario”.“. No está mal en un artículo cuyos dos grandes mensajes son que el videojuego es una forma artística válida y que el videojuego está en un momento como medio especialmente glorioso. No está nada mal
Dejando aparte el hecho de que el texto tiene unas cuantas incorrecciones (Bruce Willis en una adaptación al videojuego de Apocalypse Now; videojuego = aventura gráfica; 1982 destacado como inicio de una nueva era de prosperidad en la historia del medio; los videojuegos, en fin, como el “octavo arte”, que la última vez que miré era la fotografía), hay una cuestión de fondo, un enfoque que vertebra el texto, y es el muy irritante de los videojuegos como películas interactivas. No lo digo yo, lo dice nada menos que Román Gubern, que afirma que los videojuegos son “una forma de cine interactivo”, y que coinciden con este medio en que “ambos necesitan un guión”. De acuerdo, ya hemos superado el complejo de que los videojuegos son solo para niños; ahora solo nos hace falta superar el de que son mezclas de películas mediocres y libros de Elige Tu Propia Aventura. Y a ello no ayudan ni reduccionistas teorías de la interactividad ni el cansino pachún-pachún de cuánto ingresamos y cómo nos quiere la gente. Habría que empezar a considerar que este área también se está llenando de lugares comunes y de afirmaciones vacías y meméticas.
Muchos videojuegos son películas interactivas, pero eso no es lo que los hace únicos. Muchos juegos tienen guiones de hierro, pero eso no los pone por encima de los que no lo tienen en absoluto. Muchos juegos son inadaptables al cine, no están dirigidos a un público masivo, no tienen una gran franquicia detrás y son mejores que las secuelas clónicas con las que la industria nos azota cada semana. Es curioso, porque en un rincón del artículo, se analiza con muy buen juicio la que debe ser una de las películas españolas más extrañas y estimulantes de las últimas décadas, Los Cronocrímenes, mientras que el mensaje de resto del reportaje es “consumamos juegos grandes, desalmados, caros, sin personalidad, sin ambición”. Es decir, mientras que en un rincón se habla de una película modesta como un producto artístico ambicioso y defendible, en otro solo se habla de los videojuegos como un medio populachero, elemental, simplón, tendente al ruido vacío, con una voz que no es más que una prolongación de otro medio más viejo y cuya coartada artística se limita a el estar en un museo.
Ese es el largo camino que nos queda por recorrer.
June 28th, 2008 a las 12:28 am
Ah, el eterno debate.
En primer lugar ¿de verdad importa tanto que sean arte? ¿Es que tenemos que justificar que entren dentro de “esa” categoría para dignificarlos? Yo de momento me conformaría con que superaran, por fin, las consabidas comparaciones con el cine.
Lo más gracioso es que el Arte, lo que es el Arte en sí, el dónde empieza y dónde acaba, es algo en lo que ni los propios artistas se han puesto aún de acuerdo.
Habrá que echar un vistazo a ese artículo, pardiez.
MrDee :
June 29th, 2008 a las 1:03 pm
El arte del videojuego empieza o acaba en función de las actitudes de cada cual.
Algo tan obvio como señalar su caracter amalgamado entre aspiracion creativa, importador/exportador de productos/fenomenos/tendencias o catalizador de emociones y reacciones locomotrices.
El hecho de que últimamente le salgan novias de alto standing con ánimos de acotarlo y fabricar paradigmas sesudos puede llegar a ser tan aburrido como el mercadeo habitual de cascarones bañados en oro. Habrá que tener en cuenta que la llegada de nuevos descubridores ajenos a su idiosincrasia histórica produce confusión.
No dejan de ser ciertas muchas aseveraciones. Tanto como que aun así no definen el conjunto, tan solo reflejan una porción del mismo.
Digamos que existe un alto riesgo de intelectualizarlo a la manera Coma mientras que por otra parte el vandalismo se sigue haciendo bien fuerte.
Lo que nos permite navegar entre aguas con la esperanza de reclamar un lugar donde ir edificando ese termino medio, esa normalidad no exenta de entusiasmo y equidad por igual en la que no sea necesario construir un bloque de marmol.
Muchos se apuntan al carro con tal de poner kilometros de distancia entre el videojuego y las teorías de Wertham, lo cual no deja de ser comprensible siempre que no nos quedemos en la fase 1.
Así pues, me saco de la manga conclusiones esperanzadoras. Nunca alcanzaremos el tratamiento que envidiamos respecto a cine, literatura, música o teatro si no somos capaces de soportar sus miserias y laberintos subterraneos plagados de moho corporativo y semen adolescente.
Que éstos vayan apareciendo mas a menudo no deja de ser una buena señal.
Así es más facil seguir el camino de baldosas amarillas.
Con paciencia y buena fe.
Un saludo, Mondo Pixel.
Neverbot :
June 30th, 2008 a las 7:15 am
No ingresa(mos) mas que el cine.
Si en el cine tambien contaramos como ingreso todas las ventas por hardware creo que la diferencia seria tan abrumadora que seguiriamos mirandonos a los cordones de los zapatos.
De hecho, si quisieramos hasta podriamos contar las ventas de consolas como ventas de cine, dado que _tambien_ son reproductores de peliculas y, en ocasiones, quienes tienen una videoconsola ya no compran un reproductor de dvd.