Jugando al aún no comercializado Stuntman: Ignition volví a quedar embobado, como quedé en su día, con lo atrevido de su concepto. Un videojuego (recapitulemos; sí, dos líneas y ya estamos recapitulando; atiendan: un videojuego, es decir, un producto de ficción en el que se obliga al jugador a asumir una personalidad ficticia o, al menos, alternativa) en el que hay que meterse en la piel de alguien (un especialista de cine) que asume la personalidad de alguien (un actor) que a, su vez, también está interpretando a otro alguien (un personaje de una película). Esta cuádruple cabriola conceptual me hipnotizó hace unos años ya en la primera entrega, pero limitaciones de formato me impidieron disfrutar del juego: como saben todos los que sufrieron el primer Stuntman en PS2, los insufribles tiempos de carga después de cada carrera rompían el ritmo de un juego en el que era fácil querer repetir las pruebas cada treinta segundos… con la consiguiente desesperación.
Esa queja no existe en Ignition: las versiones de PS3 y 360 tienen una carga al principio de cada fase (escena, más bien, claro), y no hay más. Se puede repetir una y otra vez cada carrera, y no hay que esperar más tiempo que el que tarda la voz del director en decir “Tres, dos, uno…” en dar la salida. Es decir, la técnica permite que nos olvidemos de la técnica (y de sus carencias) y facilita que señalemos el concepto, que es lo que estoy haciendo yo aquí. Para esto sí que da gusto tener una consolaza último modelo.
Y es más: la nueva generación permite que esa voltereta argumental que señalaba al principio esté subrayada mejor que en la versión PS2, también, cómo no, gráficamente. Ahora los escenarios están llenos de detalles como casas que se nota que son decorados, cámaras aquí y allá, deflectores de focos, grúas… pequeños detalles que nos recuerdan que interpretamos a un impostor que imposta a un impostor de impostores (el último de todos, y más gordo, el jugador) con mucho más acierto.
Moraleja: dejen de contar millones de polígonos. La nueva generación debería ser apreciada por su capacidad para engrandecer los pequeños detalles. Los conceptos. La creación, oigan, la creación.
August 18th, 2007 a las 3:03 pm
Creación… demasiada gente entiende hoy en dia que lo unico que cuentan son las hostias.
Ayer jugando al Pacman, más conocido como The Darkness, pensé en que echaba de menos juegos como Max Payne 2, por aquello de la casqueria y el sadismo bien representados, o Black and White 2 por aquello de crear cosas….
abelxcain :
August 18th, 2007 a las 7:28 pm
Es interesante comprobar el hecho que si un juego posee un desarrollo absorbente, se olvida uno rápidamente del apartado gráfico, para prestar más atención al guión y a la mecánica. Y sin embargo, los desarrolladores parecen esforzarse más en el apartado visual y técnico. Creo que debe ser bastante dificil encontrar un punto intermedio.
Respeto a los tiempos de carga del primer Stuntman, parecen más el resultado de una mala programación que falta de potencia por parte de la máquina, puesto que habiendo visto lo que la misma puede hacer a la hora de las cargas (incluso en juegos anteriores a este), no parece que esa sea la causa…
Tones :
August 18th, 2007 a las 8:28 pm
Obviamente, es un problema de mala programación, porque Ignition tiene una (por lo demás, mediocre) versión para PS2… sin tiempos de carga.
Woed :
August 18th, 2007 a las 8:40 pm
A mi hermano, que es un auténtico hardcore gamer, le regalé el Stuntman por algo; por su dificultad. Eso sí, mi hermano y yo somos hijos de las eternas cargas del Target Renegade.
Vigalounge :
August 19th, 2007 a las 11:39 am
Victor… ¿Qué?
Breves: Stuntman: Ignition, Crash Bandicoot, Mr. Bean :
August 29th, 2007 a las 11:24 am
[…] pero el intento que publicó Atari adolecÃa de muchos fallos de control y de carga. Según comenta John Tones, esto se ha resuelto y el juego es de lo más recomendable en sus versiones para la nueva […]