Me pasa El Chaiko un curiosísimo link que ignoro si será ya de dominio público (debe serlo: tiene una cantidad de usuarios registrados que da pasmo), pero que no me resisto a comentarles. Se trata de un sistema automático que hace que cada XBox 360 pueda tener su propio blog. Esta es la 360 de John Tones.
De acuerdo, el truco es muy fácil, no hay más que leer un par de blogs aparte del de uno mismo para darse cuenta: o todas las 360 son fracciones infinitesimales de una conciencia colectiva infinita, y eso da miedo, o los blogs simplemente chequean la actividad de la consola durante el día anterior y en base a una serie de variables muy sencillas (títulos distintos jugados, número de horas invertidas, puntos conseguidos) elaboran un post-tipo en el que sólo cambian el nombre del usuario y los títulos de los juegos.
Y sin embargo, por algún motivo, esta futil y sencilla maniobra para dotar de una rudimentaria personalidad a mi consola me ha cautivado. Llora cuando no la usas suficiente, se alegra cuando obtienes buenas puntuaciones, siempre se comporta como una mascota bien educada: disculpa al jugador cuando pasa días sin conectarse, le hace pucheros, celebra su regreso. Es una maniobra comercial que, sí, conlleva cierta artificiosidad en la creación de una comunidad, pero de algún modo, por algún motivo, destila una especie de -muy elemental, muy sencillo, muy falso quizás- amor por la consola y todo lo que ésta lleva consigo (y no considerándola un centro de ocio multimedia ni subrayando sus disparatadas características técnicas, sino haciendo énfasis en los juegos, en la competitividad, en la diversión) que, y que dios me perdone por decir esto, ubica a Microsoft en un escaparate público más cercano a Nintendo que a Sony.
No sé qué quiere decir eso, si es que quiere decir algo, pero lo que sí tengo claro es que están sucediendo cosas muy extrañas. Por suerte, por una vez en mucho tiempo, somos algo más que convidados de piedra. Ustedes verán qué hacen con su dinero.
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