Una vez más, Pac-Man nos proporciona una hostia de metalenguaje rotunda y desconcertante. Esta vez, asimilando los códigos del blockbuster de acción y traduciendo el universo frío y desangelado de los primeros videojuegos a una tridimensionalización forzada. Esta claro por qué esto siempre funciona, y por qué va a funcionar pongan a Pac-Man donde lo pongan, sea en una parodia de las sitcoms tipo Friends, sea en un drama de época, sea protagonizando un refrito de los great hits conceptuales de Michael Haneke. Funciona siempre por la desoladora abstracción gráfica de Pac-Man, por el potente simbolismo que hace que un círculo con boca que se traga una cereza pixelada funcione como icono, pero resulte ridículo antropomorfizado en un héroe que come una cereza de verdad. No me canso de repetir que, efectividad cómica aparte, es un mazazo visual de intrigantes dobles lecturas que obliga a replantearnos cómo funciona el hemisferio de nuestra cerebro que rumia los símbolos, las imágenes y los significados que les asociamos.
En cualquier caso, este Pac-Man: The Movie tiene mucha gracia por su sabia concatenación de lugares comunes de la acción superheroica. Sin duda, mi favorito es el policía diciendo “It seems some kind of man… some kind of… Pac-Man”, en una pirueta surreal muy inteligente ciertamente impagable, y de cuádruple cuchufletismo simultáneo. A cual más tonto. Y el guiño final a la Primera Dama Laberíntica me ha hecho aplaudir entre risotadas.
Vía Screenhead.
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