¿Qué? Todos frenéticos con lo que se nos viene encima después del verano, ¿eh? ¡Uéeeeeeh! ¡La PSP! ¡La XBox 360 antes de Navidad! ¡El año que viene, choque de titanes! ¡La autoinmolación de Nintendo! ¡Un 90% de los juegos de PC que salgan al mercado no funcionarán en mi ordenador! ¡La repanocha electrolúdicaaaaaa!
¿No?
No.
Veo venir el futuro entre bostezos, amigos. No sé qué es, si el calor o qué, pero estoy en un estado de semiletargo entre cómodo e inquietante del que no salgo ni a bofetadas. Todos los juegos que se nos vienen encima a corto, medio o largo plazo me la sudan, pero bien. Los nuevos sistemas… psé… pues sí, si es que picaré y me lo compraré todo, pero un poco por inercia. Ya, no me digan que doy asco. El primer asqueado soy yo.
¿Cómo hemos llegado a este punto, demonios? Sólo juego a la Megadrive y a la SuperNintendo (a mí con rivalidades… tocadme los cojones), y me noto viejo para según qué cosas. Seguiría con el God of War, pero es tan difícil y tan frustrante… Maldita sea, tendré que rehacerme el Resident Evil 4. Por hacer la gracia. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con un juego. Todos esos tresillos…
El problema es el de siempre: la industria del cine en DVD, hoy lo he leído no sé donde, el mercado doméstico es tan enorme, tan amplio (ah, sí, lo he leído en Elástico) que cualquier nicho genérico tiene su público. ¿Películas de vampiresas tetonas del siglo XVI? Hay un público. ¿Gays + Salem + hockey sobre hierba? Lo hay. ¿Marsupilamis de dos cabezas que buscan un hogar biodegradable? Hay público. Hay tantísimos millones de personas comprando DVDs que los géneros marginales lo son sólo relativamente. Y eso favorece a los directores independientes, a la industria marginal, al arte genuíno. Aunque a Hollywood le importe una mierda, pero la gran industria favorece, con su mecanismo, con su naturaleza, el desarrollo de una cultura indie que…
Estoy siempre hablándoles de las mismas cosas, se me aburren ustedes. Ahora lo iba a comparar con la industria del videojuego, con la cada vez más escasa tendencia a arriesgarse de industria y programadores. La verdad es que no sé muy bien a dónde va todo esto.
Voy a volver a mi partida de Aladdin. Si, OTRA VEZ. Ustedes se me quedan ahí vigilando el fuerte y piensan. Cuéntenme algo ustedes, por una vez.
No, no estoy enfadado. Pero estoy tan cansado…
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