La cultura de la apropiación y el reciclaje ha dejado de ser una sibilina excusa para el robo descarado. La historia de la remezcla es larga, y abarca desde algunas de las obras cumbre del surrealismo de principios de siglo al Star Wars Kid de las narices. Más y mejor lo la buena gente del reciente Copyfight.
La revista Wired ha dotado al robo de pixelado guante blanco y al tuneado pop de una esperada carta de legitimación con su número de julio, donde han publicado el dossier Remix Planet, protagonizado por Gorillaz, Tarantino, Rick Klotz y unos cuantos expertos más en la sustracción confesa de logros ajenos. Que se le haya pasado el arroz en cuanto a lo novedoso del fenómeno no quiere decir que no fuera necesario y esperado este, digamos, reconocimiento oficial por parte de una de las biblias indiscutibles de la vida moderna (y sus respectivos accesorios) ¿A qué viene todo esto? Bueno, a que es una pena que ese número saliera en julio, y no en septiembre, porque si así fuera les habría dado tiempo a glosar las excelencias del mod más escandaloso y polémico de los últimos tiempos: Hot Coffee, gracias al que, como saben, se desbloquean una serie de mini juegos ocultos en el GTA: San Andreas para PC y PS2 de altovoltaico contenido sexual. Lo realmente fascinante del tema es que posiblemente no se trate de una gamberrada parida por un grupo de coders con mucho tiempo libre, sino que los propios programadores lo colocaron ahí, dispuesto a ser desbloqueado (y ellos dispuestos a fingir escándalo y ofuscación, claro). A la fama por la puerta de la remezcla, pero colocando ya de partida las bisagras, el picaporte y la cerradura. Lo único que tenemos que encontrar nosotros es la puñetera llave. La clave no es tanto que un juego pueda ser manipulado por terceros, cosa que se hace desde el albor de los tiempos (¿recuerdan cargadores, pokes y demás grimorios de poder infinito?), sino que el mod sea un simple interruptor, un guiño para los programadores.
Disculpen si en las últimas horas / días / semanas, las averiguaciones sobre el caso Hot Coffee apuntan a que todo el contenido erótico procede del mod y no venía ya de serie con el San Andreas, pero reconozcan que, conceptualmente, la segunda opción es mucho más sugerente. Programadores que tunean sus propios programas y luego los camuflan para que el titulo pueda saltarse todas las barreras de seguridad, y se introduzca en nuestras casas, y nos dé tiempo a familiarizarnos con sus personajes y su mecanismo, y entonces, bang. Muta. Imaginen cuando algún programador decida que estas modificaciones se activarán, con carácter retroactivo e inevitable, en determinada fecha, a determinada hora, con determinada acción. Y el juego por el que hemos pagado, por el que creíamos haber pagado, se multiplique o divida o se tranforme. Cierta inseguridad sí que da, ¿eh? Y cierto agradable, inquietante cosquilleo de maravillosa incertidumbre, también.
Lee los comentarios en MondoPixel Classic