14 años tiene Tyler Glaiel, el cabronazo que ha programado Magnetism, una pequeña maravilla, sencilla, contundente y viciante. Con dos modos de partida que dan pie a dos juegos prácticamente distintos, Magnetism consiste en ver flotar, rebotar y ulular bolas de metal, huyendo y aferrándose a campos magnéticos que no controlamos. Sencillo y tremendo.
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