¿Soy solo yo o Microsoft ha dado un paso de gigante (de aquella manera) con la 360 en la consecución de eso que Sony lleva tanto tiempo intentando parir? Lo del cacharro-multimedia-que-aglutina-todos-los-elementos-del-salón-comedor-en-un-solo-ingenio. Sí, eso que tan lamentables resultados económicos dio con aquela cosa que grababa programas de televisión y que parecía un betacam rediseñado. La 360 parece ser que redunda en la idea: el mundo de posibles conexiones entre el cacharro y ententes sin presencia física (de pago en su mayoría) parece inacabable.
Euh… no es por ser conservador, pero… es que nadie habla de los juegos. Estos han pasado a ser un elemento más de un tochazo para cuyo diseño Microsoft parece haber tomado buena nota de las mejoras menos destroyer que la scene esa puso en marcha con la tuneabilísima XBox. Los juegos siguen sumergidos en esa espiral de querer parecerse cada vez más a películas (malas), y en las promos de la MTV, las infaustas y modernísimas promos de la MTV, entre bostezos de Frodo, se repetían hasta la saciedad términos como multimedia, alta definición, conectabilidad, on-line e interactivo (en el mismo sentido en que es interactivo Videotono Me He Tragado El Disco De Depeche Mode al 5555), muchas veces pudiendo intercambiar los términos entre sí (y lo juro: pero poder cambiar “Internet” por “accesibilidad” en las parrafadas de los factotums de Microsoft no dice mucho acerca de la profundidad real de sus discursos). Pero nadie hablaba de jugabilidad. O de diversión. No hablaban de videojuegos.
Como orgulloso pajero que soy, picaré (o quizás no, quizás esta vez no). Nos duele en Mondo Pixel la boca de decir que la evolución de los videojuegos no pasa por ser más furcia grafiquera que nadie, y que las cabezas sean más redonditas y los brillismos más conseguidos, y que los pelitos de la mano se muevan a tiempo real (por no hablar de los del pubis, ¿eh, Aureal?). Cuando todos nos quedamos boquiabiertos con Tomb Raider & co. con la primera Playstation, la cuestión no era la sensación de tridimensionalidad, sino lo que eso conllevaba en términos jugables. “Menuda perogrullada, Tones” Desde luego. Como mi cabeza y los cojones de ustedes (juntos) de grande, pero ¿por qué babeamos tanto entonces?
Me gustaría que se hubiera hablado de juegos cuando se presentó la XBox 360, pero más que nada porque al enfocar la consola de este modo, se sienta un precedente terrible: el de la cortina de humo. Y tragamos, señora. Igual que se nos hace la boca con el disco duro mons-truo-so de la PS3, pero permítanme que me ponga tontorrón: hace nada, una consola era lo que eran sus juegos. Por sí misma no valía nada. La contaminación de la filosofía pecera de fliar con el hardware por encima de lo que ese hardware puede hacer está resultando más sibilina de lo que esperábamos. Bien por los PC y sus usuarios, que me merecen el mayor de los respetos, pero…
En efecto, es el momento pluscuamperfecto para chipearme la XBox y darle caña al Shinobi. Otra vez. Y bien a gusto. Llámenme facha del retro de los cojones ya pero, oigan, ya lo dicen la canción: ponme un pixel y llámame tonto.
Actualización: Justo después de escribir esto me doy cuenta de que Game Girl Advance postea unas reflexiones muy similares a las mías sobre el particular. En fin, no corrijo nada. Al menos ya tengo la respuesta a la primera pregunta: no soy yo solo.
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