Quédense con estas palabras. El. Machacaladrillos. Definitivo. Nunca le agradeceré lo suficiente a nuestro lector (y benefactor) Jesús Gorriti que me hablara de Break Quest, un juego de la recién nacida compañía barcelonesa Nurium y que tiene todo lo que nos gusta por aquí: jugabilidad a prueba de bombas, buen gusto gráfico (con influencia de los schmups abstractos de última hornada… ¡comienzan las ramificaciones, amigos!) y tuneable hasta la náusea. Cien fases, cada una con sus características, una cantidad de power-ups que no se pueden contar ni con los dedos de las manos ni con los dedos de los pies, desasosegantes macedonias conceptuales (en una fase tendremos que eliminar los ladrillos como si estos fueran piezas de Tetris) que obligan a replantearse la estrategia de cada pantalla y, en fin, diversión asegurada.
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