Si hay algo que sabe hacer la industria del videojuego es crear expectativas, tenernos en vilo con ese juego que nos encantaría tener en las manos, haciendo que divaguemos mentalmente acerca de lo que desconocemos. A mi, nunca me han “enganchado” esas “pajas mentales” (si me permiten la expresión), la verdad…
Sin embargo, acabo de quedarme muy sorprendido con un “teaser”, concretamente con el de El padrino, juego que saldrá para X-Box y que se puede ver aquí.
Reconozco que soy un gran fan de la obra de Puzzo, así como de sus películas, y para más inri, acabo de descubrir Los Soprano, así que comprenderán que, a pesar de lo vacio del video, donde sólo se puede ver una animación de Don Vito, me haya quedado prendado.
Mi mente ya divaga imaginando una mezcla de juego entre Gangsters y Mafia; me veo tras una mesa de nogal, con un buen cigarro puro, comandando a mis matones para cobrar la “protección”, y controlándolos durante la operación.
Pero si nunca me había pasado algo así, doctor, ni siquiera con Half-Life 2 y, acaso, de lejos y refilón, con algún simulador de los mios. ¿Por qué me veo soñando con un juego a medida, si soy relativamente conformista? ¿Habré caido en el vicioso juego de la industría de eternas esperas y promesas rotas? ¿Realmente merece la pena pensar tanto en algo que es meramente etereo aun?
¿Es grave, doctor?
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