Interesante artículo sobre los pecados capitales de los jugadores. Comienzan con el equivalente a la gula: el salvado rápido (mejor quicksaving, ¿no?, que si no parece que estamos hablando de una variante criogénica de la alimentación avícola). Jugador eminentemente consolero como soy, estoy acostumbrado a estirar hasta el máximo cada vida para poder llegar hasta el siguiente punto de grabación de partida. Particularmente, por mi proverbial ausencia de horas libres que dedicarle a los juegos, me revienta que me maten y tener que reandar lo ya andado más de un par de veces. Por eso admiro y reverencio a los juegos que tienen una curva de dificulad bien medidita. Que de pronto, a mitad de juego, se descubra uno a sí mismo efectuando maniobras de considerable complejidad, impensables en las primeras fases, pero que se haya adquirido esa habilidad sin necesidad de repetir diecisiete veces un triste combate con un final-boss. El primer Halo o el Half-Life son ejemplazos clásicos.
En PC todo cambia, y reconozco que me parezco bastante al jugador quejica y llorón que describe Dan Walker. Tres pasitos, salvar partida, tres pasitos, salvar partida, tres pasitos… e incluso salvar partida en medio de combates especialmente crudos con enemigos de final de fase. Una flojez impropia de alguien talludito y con pelos en los sobacos como yo. Me arrepiento… pero seguiré haciéndolo. Vaya mierda de contricción.
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