Que el post del otro día no lo escribiera con la intención de que me respondieran “No lo deje, Tones” no quiere decir que no esté encantado con que la mayoría de ustedes me lo hayan dicho. Tampoco lo hice con la intención de remover conciencias de colaboradores, aunque casi todos han dado señales de vida para disculparse por su silencio (como si les estuviera pagando), y David ha vuelto a la carga. No era la intención, insisto, pero bienvenidos sean los resultados.
He aprovechado estos tres días de desconexión para pensar en sus propuestas y qué hacemos con Mondo Pixel. Todos parecen coincidir en que, esencialmente, Mondo Pixel está bien como está (pequeñas cositas por aquí y allá, pero vamos, que todo bien), y que si tengo que descansar momentáneamente, que descanse. La respuesta de todos ustedes, cien por cien positiva, me ha enternecido y, como era de esperar, me ha dado energías. Y también me ha decidido a cambiar de dinámica: hasta ahora, obligarme a postear a diario me impedía entrar en ciertos temas que exigían algo de calma, o leer alguna documentación que a veces me topo en Internet y que, estoy convencido, haría las delicias de todos ustedes. Así que a partir de ahora, no esperen encontrarme aquí todos los días, aunque intentaré que haya unos tres posts por semana, frente a los cuatro o cinco de antes. No está mal, ¿eh? Y todos contentos.
Que nos leemos el lunes. Mientras, disfruten de un juego muy de viernes a estas horas: Pixelfield.
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