Cuando una distribuidora me ofrece enviarme algún juego para que lo comente en mis múltiples pluriempleos como reseñista a sueldo (hay que comer), siempre lo pido en su versión Xbox. Ahora es por principios: mis experiencias con Sony y una actitud general de prepotencia y vanidad con respecto a sus competidores han acabado haciendo que, por sistema, prefiera acumular juegos de la conola de Microsoft. Hubo un tiempo en el que, sin embargo, también los pedía para Xbox, pero por ingenuidad: creía, la lógica así lo dictaba, que un juego de Xbox sería sustancialmente mejor que uno de PS2. Pero vivimos en un mundo muy poco lógico.
Ayer leía un artículo sobre cómo el lanzamiento del Prince of Persia: Sands of Time con un breve periodo de exclusividad para PS2 había dañado las ventas globales del juego, que los lanzamientos posteriores en Xbox y Gamecube no habían podido remontar. El motivo, que cuando el juego salió al fin para las otras consolas, ya no era una bomba informativa, y no podía ocupar las portadas de las revistas especializadas en una sola plataforma. Por lo visto, desde entonces lo de la exclusividad no está muy bien visto, y sólo gigantes como el nuevo GTA se lo permiten, y eso porque la versión para Xbox va a tardar, y seguramente antes de ello salga a la venta un pack de PS2 + GTA San Andreas + Mando Dualshock por el PVP recomendado de costumbre. Pero lo de los juegos multiplataforma se ha convertido en un lamentable meme que se muerde la cola: si no hay ninguna diferencia entre el Burnout 3 (por decir uno que he probado recientemente en varias versiones) de PS2 y el de Xbox, aún reconociendo el tremebundo trabajo de los programadores en su versión para la consola de Sony, no deja en muy buen lugar a la conversion, a pelo y sin fuste, para las otras consolas. Una cosa es que la gracia del Halo para PC sea justamente esa, que al fin se puede controlar con un teclado y un ratón; otra cosa es lanzar juegos sin ninguna diferencia, cosa que en principio no es tan estúpida como la fiebre de las expansiones-parche ridículas de tres al cuarto para PC, pero que quita variedad y emoción a la compettividad entre consolas. Por eso, sintiéndolo mucho, me agarro a mi Ninja Gaiden (exclusivo para Xbox, y vive dios que se nota) como si fuera el último juego sobre la faz de la tierra, y con los ojos llorosos bramo: “Si sólo fuera capaz de pasar la primera fase!!!!”. Y a otra cosa…
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May 24th, 2007 a las 2:02 am
que bien es todo esto