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Le nominaron a un Oscar, pero sigue pagando los juegos de su bolsillo.
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Pixels entre líneas
// Posteado por John Tones
October 8th, 2004

Escarbano en mi disco duro, me encuentro con este artículo que escribí para la revista H y que nunca fue publicado. Como alguno de ustedes me ha escrito al privado pidiendo recomendaciones sobre libros, disfruten de esto. Un día me extiendo sobre los publicados en España, que obviamente, no me cebé lo suficiente con ellos.

PIXELS ENTRE LÍNEAS
El concepto clásico de aficionado a los videojuegos no suele incluir la documentación sobre su afición favorita -más allá de El Pandemonium De Los Trucos o la Solución Infalible-. El videoadicto, digámoslo ya, no lee acerca de sus juegos. Pero aún siendo un medio con una historia tan reciente, ha desarrollado unos códigos y una estética particular y hay quien se ha dedicado a hurgar en todo ello.

Meditando sobre la cuestión
La teoría del videojuego es infinitamente más joven que la crítica cinematográfica o musical. Por tanto, no hay reglas, y eso da pie a libros tan particulares como Trigger Happy, de Steven Poole. Poole tiene una columna del mismo nombre en la imprescindible revista británica Edge, donde desmenuza cada aspecto cultural y estético del videojuego, y este libro viene a ser como una supercolumna, con todo lo que su estilo conlleva: saludable humor descreído, lógica a prueba de bombas y cero fanatismos. Desde el por qué de la importancia del concepto “salto” en los mundos virtuales a la reinterpretación de Pac-Man como símbolo de la voracidad vital de los ochenta.

Un tono similar tiene el libro colectivo The medium of videogame, que a pesar de guardar en su interior capítulos como “Taxonomía interna y externa del espacio en los videojuegos”, es un volumen sencillo, directo y perfecto para interpretar el medio desde un punto de vista estético. Por qué al perder una vida se vuelve atrás en el tiempo o clasificaciones más o menos definitivas de los distintos géneros son algunas de las sorpresas del volumen.

El bello brillo del pixel
Para compensar el atracón de texto sesudo, nada mejor que algo vistoso. Pero no nos confundamos: como los videojuegos son, ante todo, una cuestión visual, los libros que hacen zoom sobre héroes, decorados, marcadores y polígonos de los éxitos del medio consiguen con la simple imagen el mejor de los discursos. Lo demuestra Supercade, un espectacular repaso a los mejores títulos de la primera década de la industria y su dinámica de escaleras, barriles e Insert Coin. Desde el Donkey Kong al Xenon, este libro recoge es todo un catálogo del mejor arte pop de los ochenta.

Absolutamente cautivador resulta, por otro lado, Electronic Plastic, un completo repaso a la historia de los ingenios electrónicos portátiles. Desde los inolvidables Game & Watch de Nintendo y su mecánica de pantalla doble, hasta llegar a la Game Boy Actual, Electronic Plastic no se deja ni los más extraños ni los más inútiles en una impresionante labor de arqueología de colores brillantes.

Dos ficciones
Para redondear esta pequeña bibioteca de teorías sobre la naturaleza del pixel, nada mejor que Lucky Wander Boy, primera novela de D.B. Weiss, que disecciona desde una inequívoca visión de fan dos fenómenos indisociables al auténtico freak de los videojuegos: la nostalgia y el coleccionismo. Su protagonista ve en los videojuegos una perfecta vía de escape del apestoso mundo real y vive obsesionado con la escritura de un “Catálogo de Entretenimientos Obsoletos” y con la búsqueda de “Lucky Wander Boy”, un ignoto juego de los ochenta que, al parecer, nunca fue completado.

Mucho más extravagante es Blue Wizad Is About To Die, libro de poemas (sí, poemas) escrito por Seth “Dedos” Barkan e inspirado en decenas de héroes videojueguiles. Barkan usa la cadencia repetitiva, las rimas animadas de la mecánica de los videojuegos para componer odas a la inmortalidad y a la violencia inocente. Todo ello desde una perspectiva tan fanática que es necesario un glosario para desentrañar los códigos propuestos por el autor. De lo más lógico, teniendo en cuenta que el título del libro procede de una frase acuñada por la recreativa original de Gauntlet.

Por estos lares
Dos libros, dos, son los que se han editado en nuestro idioma repasando la historia de los videojuegos. De Super Mario a Lara Croft, de David Martínez, repasa someramente todo lo que ha tenido cierta importancia en nuestro país relacionado con este tema. Desde los ordenadores de 8 bits y las primeras guerras de consolas hasta los juegos para PC de nueva generación. High Score, de Rusel Demarla y Johnny L. Wilson, estéticamente más vistoso, peca de cierta egomanía típicamente americana al pasar de puntillas por las importantes aportaciones japonesas, y al dedicar más tiempo del que impone el sentido común a los primeros juegos de rol y simulación para los proto-PC.

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