Leo en Edge las declaraciones de Julian Widdows, del sello francés Swordsish Studios, que afirma que un ochenta por ciento de los usuarios no se acaban los videojuegos. Igual hasta se queda corto, porque estoy seguro de que el porcentaje de quienes por sistema se acaban los juegos sin ayudas de ningún tipo es un número de una sola cifra. Mondo Pixel, que siempre se ha considerado casual gamer y orgulloso de serlo, se pregunta si esto es normal, es lógico o qué pasa. Sobre todo porque nos enlaza con el nunca suficientemente explorado tema de los walktroughs y su relación exacta con la industria. ¿Por qué los juegos incluyen los trucos ya de serie (a diferencia de los juegos de 8 bits, en los que había que modificar la propia arquitectura de los juegos a golpe de cargadores o POKEs? ¿Qué obtiene la industria editando juegos que resultan imposibles de completar sin un impulso virtual? Me gustaría saber qué piensa la industria del videojuego de los cacharros que permiten introducir códigos que reconfiguran las opciones de los juegos. ¿Por qué eso no viene de serie con los juegos? Y si se hiciera, ¿qué pasaría? ¿No es más sencillo preocuparse de que los juegos se adapten a la habilidad del jugador (como pasaba en Max Payne 2)? ¿No odian las secciones de trucos de las revistas y las webs? ¿No creen que si un juego tiene una curva de dificultad mal ajustada, lo justo es cagarse en los programadores, y no variar esa dificultad por nuestra cuenta? ¿O los programadores ya habían previsto que nosotros le íbamos a meter mano al juego? ¿Es justo que la solución de un puzzle (aquel infausto piano del Silent Hill) sólo se encuentre por casualidad o mirando la solución –que se compra aparte-? ¿Qué dice eso del diseñador de ese puzzle? ¿O alguien solucionó ese demencial puzzle por sus propios medios?
Demasiadas preguntas para un miércoles cualquiera…
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