Una de las mayores virtudes de cualquier juego es la capacidad para divertir. Para ello no hacen falta grandes gráficos, tremendos efectos de sonido ni carísimas licencias. Ese es precisamente el caso del juego que deseo compartir con vosotros: Commando, de Fallen Angel Industries.
No, no os llaméis a engaño. A pesar de compartir nombre con uno de los mejores arcades de la historia, no se parece en nada. Bueno, si, en que llevamos un soldado. Y ahí acaba toda comparación.
En esta sensacional y pixelada obra de arte, tomaremos el control de un comando a lo largo de una serie de misiones, enlazadas con mucha más dignidad de lo que resulta en otros juegos comerciales, todas ellas repletas de enemigos y armas. El desarrollo es a base de scroll horizontal en 2D, como en clásicos del calibre de Turrican, Megaman o tantos otros, y que tanta guerra tiene que dar aun en un mundo hiperpoligonado.
El juego recuerda enormemente a Metal Slug, pero con un ritmo mucho más pausado, que nos exige no avanzar a tontas ya locas, si no buscar “la mejor manera de acabar con el próximo enemigo”. Diez serán las armas disponibles, desde la clásica Uzi, hasta el imprescindible fusil de francotirador, pasando por la nunca bien valorada escopeta. Si, he dicho fusil de francotirador, si. En un arcade 2D, cuando lo probéis sabréis lo que es un arma bien implementada en un juego así.
Gráficos y sonido son muy correctos para un juego como este, ya que, lejos de intentar apabullarnos con lucecitas y ruiditos muy monos, se asienta sobre una jugabilidad a prueba de bombas, con un nivel de dificultad que causa estragos por su dificultad.
El juego ideal para desahogar el estrés entre rato y rato.
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