John Tones
50% furia, 50% pochez: ¡Pí­xeles como puños y puños como pí­xeles!
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Mr. Asterisco
Overdriveado todo el santo dí­a y con espí­ritu de Metal Slug.
Nacho Vigalondo
Le nominaron a un Oscar, pero sigue pagando los juegos de su bolsillo.
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Money, money, pero de verdad
// Posteado por John Tones
February 26th, 2004

Leo en Gamespot un breve artículo sobre la cada vez más acusada tendencia a introducir elementos publicitarios en los juegos. No se trata tanto de que marcas muy concretas esponsoricen determinado tipo de títulos (algo lógico, y hasta deseable por aquello de la réplica de la realidad, en géneros como los de conducción competitiva y derivados del Tony Hawks’), sino la introducción directa de marcas reales en el argumento de los juegos. Un primer paso es que los personajes vayan vestidos con marcas reales, como le pasa a Nick Kang en True Crime: Strees of L.A., que va hecho un maniquí de Puma (para qué negarlo, el aire cool que le dan esas zapatillas no se lo quita nadie). El siguiente paso también lo apunta Gamespot, y es algo más complicado.

No me resisto a contar esta vivencia de John Tones. Hace tiempo, más de un año ya, una amiga de gusto estético indudablemente más afilado que el mío, y sobre todo mucho más pendiente de “lo que se lleva” que yo, pobre pajero que sólo se percata de que los tiempos están cambiando cuando Pícara cambia de peinado, me aconsejó que me comprara un par de zapatillas muy concretas, de marca y color muy específicos (y precio muy específico también, por supuesto). Subrayó el consejo con las palabras mágicas “Las chicas caerán a tus pies”. Intrigado con esas palabras -más que con la promesa lúbrica en sí, me fascinaba la capacidad afrodisiaca de un par de zapatillas-, me las compré. Tres reglas de urbanidad para disimular mi pajerez enunciadas rápidamente, y me soltó al mundo. Aunque el resto es otra historia, y mucho más patética que esta, no sé si puedo tranquilizarles con una explicación lógica para tanto despropósito emocional: mi amiga exageraba, por supuesto, pero sólo en parte. Durante dos semanas, fui lo más hype y trendy que se desplazaba por los antros de rigor en los que me capuzaba mi amiga.

Pobre Tones, cómo se le va. No, escuchen. Si leen el artículo de Gamespot verán una aplicación de la publicidad en los juegos mucho menos ingenua que la antes detallada. En There, el juego de rol masivo multijugador que inició su andadura hace unos pocos meses, se puede comprar con dinero real vestimentas de Nike y Levi’s. Dado que una marca es una marca, y da igual que esté en un puñado de polígonos o en un trozo de tela, porque tendrá el mismo valor si procede de la genuína Empresa que la creó, y dado por otra parte mi experiencia con Las Marcas (esa de arriba) y las cosas que se cuentan acerca de la identificación entre personas pajeras y avatares suprahumanos en juegos en red… no sé si me entienden. Me da igual que en los tiempos de carga del Maximo 5 aparezca el logo de Converse. Pero si en los juegos en red, con esa confusión entre jugador y personaje tan característica de la dinámica de Internet, se comienzan a incluir detalles que, también, delaten lo cool y moderno que es la persona que hay detrás de la pantalla… Bueno, no sé si me resulta reconfortante o aterrador.

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