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Pizpireta y talentona, diseñó todo lo que ven y parte de lo que no ven.
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Todo o nada, algo es algo
// Posteado por John Tones
February 25th, 2004

Esta mañana he asistido a la lujosa première del nuevo juego de James Bond, Todo o Nada. Como ya sabrán la mayoría, sus grandes musts son el doblaje de los personajes por actores reales (y el préstamo de caras digitalizadas… bastante impresionante, he de reconocerlo, en casos como el de Pierce Brosnan, Richard Kiel, Judi Dench o John Cleese) y el guión del juego, escrito por un genuíno guionista de Hollywood (Bruce Feirstein, autor de Goldeneye, El Mañana Nunca Muere o El Mundo No Es Suficiente… con resultados algo más desangelados, como menciono más abajo)

A la salida me he encontrado con mi amigo y maestro Javier Candeira, que como de costumbre le ha sacado punta a la apabullante variedad de registros que toma el juego (que si acción en tercera persona, conducción de todo tipo de vehículos, infiltración sigilosa…), con lo que sin duda ha sido la frase del día: “Sólo le falta una fase tipo Tetris”.

Mis conclusiones son mucho menos brillantes, pero permítanme que me luzca con un par de obviedades. Primero, he sufrido de cierto vértigo existencial al confirmarse mis sospechas (muy obvias ellas) de qué es lo que quiere el mainstream que sean los videojuegos (los mainstream, claro) del futuro. Una película planificada muy profesionalmente (según ese término ha ido evolucionando con el paso del tiempo… que ahora el artesano es el Peter Jackson de turno) en la que los protagonistas de las cut-scenes, indisociables del juego, se convierten en el jugador con una fluidez tan pasmosa que a veces, creemos que podemos controlar las escenas cinemáticas, y en otras ocasiones, que los personajes de las situaciones interactivas se controlan solos. Lo que he visto hoy, media hora de juego controlado, una demo a distancia en la que no podíamos intervenir. Es lo que nos espera.

La segunda ya la he dicho en alguna otra parte: lo que en el mundo de los videojuegos se considera “un pedazo de superguión”, en otras artes más evolucionadas (por tiempo transcurrido, no por coeficiente de inteligencia, que no veo yo claro que El Ultimo Samurai esté mucho más allá que el Bruce Lee de Spectrum… de hecho, está más acá) sigue siendo una terrible acumulación de tópicos y lugares comunes. Los diálogos de Todo o Nada no pasan del nivel de las películas de Roger Moore en los ochenta.

Eso sí, he de reconocerlo: no he visto ningún barril explotando ni ninguna caja de madera con tranquimazines. Por algo se empieza.

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