Buenas. Al final lo consiguieron. No prometo muchos posts, ni muy buenos. Pero aquí estoy, pariendo el primero. Con dolor. Que es de lo que vamos a hablar.
Me cuenta mi amigo Tommy que ha jugado a la Painstation, y que duele. Ustedes probablemente habran oído hablar antes de ella. Se puede decir que está a punto de salir la Painstation 2, por lo que me ha parecido conveniente comentar alguna cosa. ![]()
Para el que le coja por sorpresa, la Painstation es una máquina recreativa diseñada por dos artistas alemanes, que en resumen es un pong que penaliza con severos latigazos y descargas al jugador que pierde un punto. Tras la extraordinaria acogida de la primera versión, han perfeccionado tanto el hardware como el software. Leanse los upgrades y los comentarios de la gente, que están muy bien. Y dejen que ventile un tema que da mucho de sí (correspondencia mundo virtual-mundo real, el videojuego como intrumento masoquista post-industrial, etc) diciendo que, en el fondo, el jugador de este artilugio lo que busca es combinar su afición a los videojuegos, con su voluntad de hacer un rato el jackass, lo cual me parece pero que muy bien. Anda que no me echaría unas risas buenísimas jugando a esto con John Tones…
Corre por los mundos underground un texto escrito por mí sobre porqué alguien se haría una cicatriz voluntariamente. En él explicaba que, en términos generales, es peor el dolor psíquico que el físico. El máximo dolor en el mundo de los videojuegos se tiene que parecer, por tanto, a tener once años en los ochenta, ir al viernes por la tarde con tu paga semanal a la sala de máquinas (¡toda la semana esperando ese momento!), y que un abusón de dieciseis te la quite en la puerta. No se si me explico.
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