Somos gamers. Nos sentimos, vivimos, pensamos, hablamos, comunicamos, discutimos, narramos, soñamos como gamers. Y eso nos hace pensar que tenemos un conocimiento superior; una experiencia que convierte nuestros pensamientos en dogmas, nuestras ideas en revoluciones, y nuestras convicciones en ordenes.
Nada mejor que un buen puñetazo metafórico para hacernos bajar de las nubes.
Y no, no me refiero a la crudeza de Retrospect en Radio Game Over, esa visión ingenua y nobel sobre los mitos de este mundo a traves de los ojos de un no-aficionado. Me refiero a esas producciones que hacen pararte y pensar algo tan básico como “¡Eh! ¡No te lo tomes tan a pecho! Es una afición, y las aficiones no ponen las lentejas sobre la mesa”. Algo asi como una buena película de serie B podría hacer reaccionar a un cinéfilo de pro, cuando se da cuenta que esa irreverencia realizada con mucha mala leche y pocos medios pone de vuelta y media bases las cuales sustentan su principal opción de ocio.
Y esta hipotética pelicula de serie B tiene su correspondencia dentro del mundo de los videojuegos en forma de la creación de unos aficionados. Pero no unos aficionados cualquiera, sino los mismisimos Charnego Translations (si alguno se considera un hardcore gamer y no conoce La lellenda de la Cerda, debería reconsiderar su sistema de clasificacion, que seguramente tenga perdido entre pilas y pilas de CDs piratas de PS2). Un puñetazo directo al plexo solar de todo freak del mundillo: El Litri en busca del Odrogoban perdido.
En primer lugar permítanme indicarles lo siguiente: NO es una inteligente parodia de los videojuegos, NO es una retorcida visión introspectiva de este nuestro interés, NO busquen complejas ideas subversivas que tiendan a cuestionar nuestro vínculo afectivo con un malpuñado de bits y sprites. Es un juego de un grupo de freaks, para el gozo y disfrute de otro grupo de freaks. Y, como ocurrio con Gigatron y el Heavy-Metal, aquellos que saben reirse de si mismos gozarán, y aquellos con un sentido del humor mas soberbio lo aborrecerán.
Es un juego con fallos, mal explicado, con problemas de resolución de la historia, y con problemas para completar las tareas. Y no nos importa. Cuando vemos situaciones tan conocidas como el pensamiento en voz alta de “esta casa me suena…” al salir del hogar natal de Chrono, los malos estúpidos estúpidos estúpidos (y previsibles), las respuestas que soltariamos ante estúpidos comentarios… Este título transpira un tufillo que conocemos: el de los juegos simples de 16 bits, y las ideas retorcidas que se nos ocurrian ante historias pretendídamente dramáticas. Que vale, que puede parecerles mal reirnos de una trágica narración de un rol añejo hoy dia, pero tómenselo como la típica película gore del grupillo de chavalillos masacrados por un paleto de pueblo americano: una burda parodia.
No solo de videojuegos bebe el hombre, y a traves del titulo nos enfrentaremos a monstruos terribles como “Mireusté”, Tamara o Leonardo Dantés. Y los ataques que aprendamos, tambien estaran a la altura de tanta caspa.
Por ultimo (aunque quiza debiera haberlo comentado al principio), este juego es un RPG creado con el no menos mítico RPG-Maker.
En resumen. Si sienten hartazgo por tanto juego de culto, si su nivel de conocimientos exige que juegue a la última y aburridísima encarnación de una saga que tuvo sus dias dorados como mínimo hace más de un lustro, o si símplemente lleva mucho, mucho tiempo jugando y quiere reirse un rato, no le haga un feo a este título: pruébelo (total, es gratis). Y ya me dirán lo que gusten.
Opinen ustedes.
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