John Tones
50% furia, 50% pochez: ¡Pí­xeles como puños y puños como pí­xeles!
eunice szpillman
Pizpireta y talentona, diseñó todo lo que ven y parte de lo que no ven.
Chaiko
Como persona, excelente. Pero no se le acerquen cuando tiene una granada.
Mr. Asterisco
Overdriveado todo el santo dí­a y con espí­ritu de Metal Slug.
Nacho Vigalondo
Le nominaron a un Oscar, pero sigue pagando los juegos de su bolsillo.
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Seguimos en nuestra línea de cacharrería insensata para jóvenes especiales. Ahora, con el suministro de www.hardcore-gamer.net






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Doomificados
// Posteado por John Tones
February 4th, 2004

Les supongo a todos ustedes enterados de que a principios de diciembre de 2003, Doom cumplió diez años (los que no lo recordaban, seguro que vieron su memoria refrescada con la visita a la web de John Romero que hace pocos días el compañero Sinapsis recomendaba). Para celebrar tan magno acontecimiento, este servidor de ustedes ha emprendido la lectura de Masters of Doom, un libro de David Kushner eufónicamente subtitulado How two guys created an empire and transformed pop culture.

Otra lectura recién acabada es El gran sí… , novela de Mark Costello, antiguo fiscal federal de los Estados Unidos y hoy profesor de derecho y novelista comparado por buena parte de la crítica con Pynchon o DeLillo. La novela, de escaso argumento y muy árida en ocasiones, es la fría disección de una paranoia y una obsesión por el crimen típicamente estadounidenses, y está apoyada, desde un punto de vista narrativo, en un discurso de múltiples voces: los esquizoides integrantes del Servicio Secreto americano y un matrimonio formado por una agente inmobiliaria y un programador de videojuegos.

Les copio un fragmento especialmente interesante para los lectores de Mondo Pixel (la traducción es de Damián Alou):

“Jens y Naubek diseñaron juntos el prototipo del brujo en un día, y ya iban a pasar a los tontos de pueblo cuando Meredith, que dirigía todo el desarrollo del juego, se llevó a Jens para que trabajara en los monstruos para el director creativo, cuyo gusto en maldades escalofriantes no pasaba de la parodia consciente: hásterms gigantes, gatos matahombres, y perros pastores aficionados a la carne humana, que cazaban con la correa aún en la espalda, una visión de los suburbios enloquecidos, los animales domésticos en rebelión.

El primer monstruo (diseño de Jens con la ayuda de Naubek) fue el astuto y sonriente Hamsterman, un roedor bípedo y fornido, la primera estrella a gran escala del juego. En los centros comerciales de los cinco continentes los chavales llevaban camisetas de Hamsterman, zapatillas de deporte Hamsterman, masticaban chicle Hamsterman. El insulto característico de Hamsterman, ¡Mallorca! (lanzado antes de hundirte los colmillos en la carótida) se convirtió en una frase hecha en docenas de países, esas cosas que uno dice durante una semana, como ¡Hasta la vista! o ¡Cowaybunga! Los monstruos posteriores –Skitz el Gato que escupía toxinas, y el Cachorro Pedorro, ese Némesis gaseoso- tuvieron casi el mismo éxito. Cada tipo de monstruo tenía asignado su puntuación de fuerza y sus armas especiales, dependiendo de la versión. Hamsterman 1.0 tenía colmillos y garras; 1.2 tenía colmillos, garras y orina sulfúrica (a los jugadores les encantaba); la serie H2, los 2.3, 2.4, 2.5 y el adorado 2.9 estaban provistos de colmillos, garras, orina, estrellas chinas, una crujiente supuración ocular, una Lanza de Poder, una metralleta Colt, un modelo llamado Sporster, con una física realista de retroceso e impacto. Colt, naturalmente, pagaba una enorme tarifa por colocar allí su producto, y los jugadores de nuevo lo adoraron. Skitz el Gato tenía garras y colmillos, una saliva que corroía la carne, y luego un machete y un mechero de butano trucado (un Bic hasta que ocurrió el litigio). El Cachorro Pedorro tenía garras, colmillos, huracanes de flatulencia, una cera ardiente en las orejas, un inabarcable deseo de follarte, un par de altavoces Sony PC, un quitanieves con tracción en las cuatro ruedas Cub Cadet, una fotocopiadora de oficina Minolta, un piano Yamaha Disklaiver GranTouch y un colchón Sealy Posturepedic. Estos últimos productos no tenían ninguna utilidad; simplemente estaban ahí.”

Las preguntas que se me ocurren son: Puesto que, en verdad, Doom ha transformado la cultura pop, ¿está transformando también otros órdenes de la cultura? Es más, ¿Se ha dommificado la literatura, digamos, seria?

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