SECCIONES















MONDO PIXEL SOMOS

John Tones
50% furia, 50% pochez: ¡Pí­xeles como puños y puños como pí­xeles!
eunice szpillman
Pizpireta y talentona, diseñó todo lo que ven y parte de lo que no ven.
DrBoiffard
Inventó un suero para expandir el cerebro y se volvió adicto.
David Catalina
Siempre está en las nubes, pero si se concentra puede fisionar un píxel.
Javier Candeira
Piensa mejor mientras juega a «Tempest 2000». No le molesten, que está pensando.
Javi Sánchez
Si tiene violencia, sexo y tacos, lo ha jugado. Si no, también.
Jordi Sánchez-Navarro
Sabio pero decente, que no es poco dadas las circunstancias.
Adonías
Inocente, indestructible, melómano y retrozón. Una fuerza de la naturaleza.
S.T.A.R.
La última vez que le leyeron estaba de buen humor. Ya no.
Aureal
La idea original de «Silent Hill» fue suya, pero nadie sobrevivió tras conocerla.








PIXELMANIACS




MISCELANEA



Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. Puedes copiarla bajo sus términos, que incluyen el enlace a la página donde aparezca el texto copiado. Si no puedes enlazar, pon el URL del sitio: http://www.mondo-pixel.com/.



Web optimizada para Firefox. Si usas Internet Explorer es tu problema. No queremos llantos.
Asteroides apabullantes
// Posteado por John Tones
January 29th, 2004

A mí el Asteroids siempre me ha parecido un juego perjudicial para la salud mental, especialmente por la -ya comentada por aquí- inercia de ciencia-ficción de la que hace gala. El caso es que siempre acaba apareciendo alguien más malvado que el anterior, y la locura de Atari se ha visto superada por la de un tal Astrodud, que ha programado una versión tridimensional del juego considerablemente más difícil, obsesiva, y perjudicial que el original.

Nuestro “Universo” es un cubo con sus seis caras, y nosotros nos movemos libremente en su interior, superando la típica bidimensionalidad de arriba-abajo-izquierda-derecha. Para ayudarnos a apuntar y a situarnos, contamos con dos radares (Top y Side), y un recuadro que refleja lo que tenemos justo delante del morro de la nave, que viene que ni pintado para apuntar. Al ser tridimensional, el riesgo de chocar con un meteorito resulta incalculable, aunque en apariencia debiera ser menor al aumentar nuestras posibilidades de escape. De un meteorito grande al que disparemos pueden salir otros dos o tres, cada cual con su propia dirección y velocidad, y por si fuera poco de vez en cuando aparece el ovni de turno disparando sus cañones. A algo difícil de por sí, le han añadido otra dimensión.

Conclusión: quedarse quieto es mucho más razonable que moverse. Como en el original.

Lee los comentarios en MondoPixel Classic





Comenta: