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Head over Heels, la alternativa
// Posteado por John Tones
January 21st, 2004

Muy impresionante, por original, es este espléndido análisis sobre Head Over Heels que publica Game Studies. Por supuesto, y como casi todo lo que linkamos desde Mondo Pixel, no es para todos los gustos. Quizás peca en ocasiones de un exceso de academicismo pomposo (el apartado “Inmersion and Interactivity” es para leerlo varias veces… y aún así entender más bien poco), pero supone una refrescante mirada alternativa a un juego que ya parecía que se había analizado de todas las formas posibles.

Resume las innovadoras características del juego de Ritman y Drummon en cuatro puntos: el formato y la programación; los gráficos y el sonido; la jugabilidad; y el número de protagonistas. Y redunda sobre todo en este punto. Al fin y al cabo, gráficamente Head Over Heels partía del motor gráfico (si se le puede llamar así) del mítico Batman de Ocean, a su vez inspirado en el ultimatero Knightlore. En lo que obligaba a replantearse los acertijos de forma muy distinta era en que tanto Head como Heels tenían características distintas, y a su vez se podía llegar a la suma de estas uniendo a los dos personajes en un solo cuerpo (el head over heels del título). Jan Van Looy, autor del texto, hurga en esta característica y en su fuerte poder simbólico, con aseveraciones tan interesantes como ésta:

She can try if Head can find his way to Heels’s room or Heels to Head’s so that they can solve the problem together. At this point, immersion is neutralized by a call for interactivity in that the player no longer directly identifies herself with one virtual body (…), but two. The player unties herself from the avatar and is pushed to develop a new view on the scene. This interruption of the identification process functions as a feedback loop for signification. The player has to think for two, and identify with two avatars at the same time. This creates an atmosphere of solidarity. Head has to work for Heels and vice versa. The breach in the identification process leads to an easier acceptance of the identities of the two creatures. As a player, you start to see them as separate entities, not just as yourself. You never feel alone in Head Over Heels. This makes it a game about friendship and love.

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