John Tones
50% furia, 50% pochez: ¡Pí­xeles como puños y puños como pí­xeles!
eunice szpillman
Pizpireta y talentona, diseñó todo lo que ven y parte de lo que no ven.
Chaiko
Como persona, excelente. Pero no se le acerquen cuando tiene una granada.
Mr. Asterisco
Overdriveado todo el santo dí­a y con espí­ritu de Metal Slug.
Nacho Vigalondo
Le nominaron a un Oscar, pero sigue pagando los juegos de su bolsillo.
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Seguimos en nuestra línea de cacharrería insensata para jóvenes especiales. Ahora, con el suministro de www.hardcore-gamer.net






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Nostalgia bien entendida
// Posteado por John Tones
October 31st, 2003

Que en Mondo Pixel tiramos hacia el lado clásico del videojuego no es ningún secreto. Todos los que aquí colaboramos nos hemos educado en salones recreativos de todo pelaje, con ordenadores de 8 bits, y maquinitas Hand Held, mucho antes de que las consolas se impusieran como medio cuasi definitivo en lo que a ocio electrónico se refiere. Ahora bien, no hay que confundir los términos: una cosa es ser un “nostálgico”, algo de lo que tal vez se nos pueda acusar (acusación que aceptaríamos gustosamente), y otra muy diferente decir que lo antiguo mola, y lo nuevo no, así, por las buenas. Entre otras cosas porque entre los videojuegos pre-90’s (o pre-Final Fantasy VII, que para algunos los videojuegos empiezan ahí) hay también un número considerable de malos juegos, para todos los sistemas. En cualquier caso no nos van tampoco las medallitas absurdas tipo “yo me crié con un Spectrum, y por eso sé más que tú”, porque uno puede haberse criado con una máquina clásica, y haber jugado a los juegos incorrectos. Para tener este concepto más claro, imaginad que la historia de los videojuegos hubiera comenzado con la Playstation, y en el 2020 uno se las estuviera dando de listo cuando su concepto de juego clásico es el Final Fantasy VIII. Aterrador, ¿no? En fin, que un sistema clásico no es garantía de nada puesto que, clásico o no, va a tener juegos buenos, malos, y regulares.

Uno de esos juegos buenos, o al menos de los que conforman el abc del videojuego, es el Head Over Heels. En él, con un punto de vista isométrico y una mecánica de juego de plataformas, recorríamos montones de habitaciones en el castillo de Blacktooth, utilizando a Head y Heels a la vez (situados en puntos diferentes del castillo) para resolver los distintos puzzles que les ayudarían a escapar. Una vez liberados, deberían combatir a los opresores en distintas localizaciones. Era un juego difícil, divertido, y que recompensaba sobradamente el esfuerzo invertido en él: un clasicazo. Teniendo eso en cuenta, uno afronta el hecho de que un grupo de aficionados ha hecho un remake no ya con precaución, si no cargado de prejuicios. Superar al original por supuesto es algo impensable. Y sin embargo, tras echar unas cuantas partidas a dicho remake, uno tiene la sensación de que este es totalmente fiel al original en lo que a diversión se refiere, aunque lo disfracen con gráficos mucho más vistosos y buenas melodías, y que sus autores son nostálgicos, sí, pero con criterio. Y desde aquí les aplaudimos, y a vosotros os invitamos a probar dicho remake a la voz de YA.

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