John Tones
50% furia, 50% pochez: ¡Pí­xeles como puños y puños como pí­xeles!
eunice szpillman
Pizpireta y talentona, diseñó todo lo que ven y parte de lo que no ven.
Chaiko
Como persona, excelente. Pero no se le acerquen cuando tiene una granada.
Mr. Asterisco
Overdriveado todo el santo dí­a y con espí­ritu de Metal Slug.
Nacho Vigalondo
Le nominaron a un Oscar, pero sigue pagando los juegos de su bolsillo.
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Seguimos en nuestra línea de cacharrería insensata para jóvenes especiales. Ahora, con el suministro de www.hardcore-gamer.net






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// Posteado por John Tones
October 30th, 2003

Siempre me he preguntado por qué no se presta más atención a los juegos en flash o formatos equivalentes, a los sencillos juegos web que proporcionan no inmersiones profundas en realidades paralelas, sino entretenimiento puro e inmediato. Quizás sea porque la misma razón que obliga a algunos a que cada vez que aparece un arcade 2D en cualquier plataforma, o un puzzle para Gameboy Advance, o simplemente, algún entretenimiento puro, duro, simple y con sabor a clásico tengan que echar mano de los irritantes tópicos habituales de “No será el juego de tu vida, pero para algo de entretenimiento intrascendente…”. Como si el Final Fantasy X tuviera trascendencia por alguna parte. Claro, que divertido tampoco es.

No nos dispersemos. MondoPixel siempre va a defender los juegos inmediatos y efímeros, por dos razones. Primero, porque no nos parece que haya nada vergonzoso en la instantaneidad. Segundo, porque escarbando en las simas de Internet es mucho más sencillo encontrar entretenimientos sin censurar, sin complejos, programados por creadores independientes, y muchas veces sin el beneficio económico como objetivo primordial. Ya no es que los minijuegos en flash para oficinistas desocupados (o que no les importe no estarlo) que se manejan casi exclusivamente con el ratón y la barra de espaciado del PC sean los únicos títulos que recuperan sensaciones que parecen perdidas para la industria. Es más bien que, escarbando entre los clones más o menos tunos de Space Invaders, Puzzle Bobble y Arkanoid se encuentran juegos que, con elementos mínimos, escarban en el lenguaje de los juegos, sus intenciones, sus códigos y sus tópicos, descubriendo a veces novedosas formas de enfocar el entretenimiento lúdico y su comunicación con el jugador.

Por ejemplo, Arcadia. Se trata de un homenaje, visualmente de un buen gusto impecable, a los primeros Atari y sus Jungle Hunt, Pong y demás. La demo que se puede descargar de aquí permite jugar a cuatro juegos de los ocho que tiene la versión completa. Más que suficiente, porque el intríngulis del juego es que hay que jugarlos a la vez. Es decir, con las cuatro pantallas abiertas a la vez, y los juegos funcionando a un ritmo más que aceptable. Si alguno de los juegos se queda sin vidas, acaba la partida, lo cual obliga al jugador a ordenar prioridades sin terminar de descuidar ninguna. Frenético y simple. Con una banda sonora potente y nostálgica a cargo de Michael Sweet de Audiobrain, estrella en esto de la retronostalgia bien entendida, Arcadia no es sólo un pixelazo directo al corazón, sino todo un desafío para aquellos que creen que la dislexia es una opción a tener en cuenta.

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