Ya tengo la Gamecube en casa. Con el Metroid Prime. La negra.. Y no puedo dejar de pensar en una sola cosa. Los Nintendo-zombies y la propia Nintendo parecen empeñados en meternos en la cabeza que la empresa nipona no hace SOLO juegos para niños, pero ¿saben una cosa? Se pongan como se pongan, GameCube es una consola para niños. Dejando aparte el hecho de que Mario Sunshine, el juego emblemático de la consola, sea más o menos infantil. Lo es, pero también el Metroid Prime o el Resident Evil 0 son buques insignia de la máquina, y yo no los calificaría de infantiles.
Pero observen la consola. Esos colores, esa suave sensación que proporciona coger la GameCube (es, sin duda, la más táctil de las consolas). Los puertos, grandes, bien señalizados, de distintas formas y colores, para que cualquier niño pueda conectar y desconectar. Pero si tiene hasta asa, por amor de Dios. ¿Y el mando? Los gatillos no dan sensación de PODER, como los de la DualShock, sino sensación de SEGURIDAD. En manos de un adulto (yo, por ejemplo, tengo unas zarpas considerables), el mando de la GameCube se queda pequeño, como el de una MegaDrive. Como decía RedEye en Edge, parece una consola diseñada por Fisher-Price.
Al encender la consola, no asalta al espectador el ominoso “Woooooshhhhhh” o “Ñiiiiaaaaaoooooouuuuu” de XBox o PS2, esos rugidos cibernéticos que dan paso a una realidad alternativa, a menudo más peligrosa, oscura y agresiva que esta. Al encender la GameCube vemos un cubito que se despliega hasta formar el logo de GameCube con simpáticos sonidos de “Plnk, plank, plonk, plunk”. Es decir, “Bienvenido a un mundo que es diversión pura. Sin peligros. Sin desvirtuar. Sin críticos de tercera categoría que descuartizan los juegos porque los personajes están diseñados con demasiados colores”.
Pst. Bajen la antorcha. No he dicho que eso sea necesariamente malo. Aún. Necesitaré meses para dar una opinión en condiciones sobre cualquiera de los juegos de la consola, así que imaginen para hablar de la consola en sí. Son primeras impresiones, que no son malas (buenos estaríamos a estas alturas si considerara “infantil” un adjetivo despectivo), pero simplemente, me llama la atención que tanto Nintendo como sus fans se empeñen en desembarazarse de la etiqueta como si echara peste.
Eso sí, yo me he comprado la “negra” y no la “lila”. Aquí cada cual…
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